Solo una mujer

Te invito a que me acompañes en este caminar por los senderos de las bellas letras, de la imaginación, de la belleza espiritual, de la armonía, la música, la lectura, el pincel rasgado ante un lienzo, a la belleza de la tierra, sus playas, ríos, montañas, mares, océanos, gente, vida, salud y otras facetas que nos envuelve a cada ser humano…Hagámoslo gratificante el navegar por mundos en donde a través de nuestros dedos sobre el teclado, llenemos de calor humano estos espacios.

MUSA: Legendaria, Reina, Diosa hecha MUJER

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miércoles, 27 de junio de 2012

Ser periodista: Una tarea titánica que implica desafío

 

 Con apenas 7 añitos de edad, empecé a saber escuchar y estar atenta desde aquel, mi rincón favorito de la antesala de la casa, en cuyo espacio se podía fácilmente saber qué historia había en cada uno de los objetos que allí adornaban.

Como aquel sofá, el tocadiscos, las mesitas con candelabros, retratos de familias ya idas, aquel radio antiguo que siempre me pregunté porqué siempre al buscar las emisoras veía a través de la pantallita aquel hilo que hacía posible localizar el dial que en aquellos años escuchaba fiel mi abuelo paterno (era periodista en los tiempos de Trujillo, tiempos difíciles, en los cuales conocí de su tilde, la honestidad y la lealtad ante sus ideales en aquellos años en que el comunicador no podía ser libre en sus conceptos).

Siempre en fin de semana, sucedía lo mismo; visitas de todas partes pasaban de un lugar a otro, desde la sala de estar, hacia el patio español y por qué no, subiéndose casi todos a la azotea, en donde era más mi curiosidad por saber la causa de tanto revuelo, de porqué treparse en aquel lugar a donde no podía yo ir ni escuchar.

Preguntona hasta más no poder era esta niña, aunque siempre en sus manos había un cuaderno, lápices de colores, y la caligrafía, que jamás me apartaba de ella, pues me gustaba dibujar las iniciales de los nombres de mis padres y abuelitos.

Eran los días más ajetreados y también llenos de risas, de voces casi calladas, como susurros, como si temieran alguna cosa, mas mis menudos pies cada vez se acercaban más hacia aquel nutrido grupo de personas que rodeaban al abuelo, siguiéndoles mi padre y mis tíos.

A las mujeres de la casa se les veía en la cocina, en donde jamás faltaba el café, las galletitas saladas, el casabe, la champola (es el licuado de la fruta llamada aquí Guanábana), algún ron o aguardiente u otra bebida en botellas que muchos solicitaban al preferirlas ante el ron (tiempo después supe que era Whisky).

Mi voz menuda, dulce, vivaz, comenzó a escucharse entre aquel grupo en que casi siempre eran los mismos a diferencia de alguno que se le sumaba, llamando la atención de todos, en especial de mi abuelo, que en sencillas y pocas palabras me daba la respuesta adecuada a mi edad. Es entonces cuando supe sobre la palabra Política, sobre Partidos, sobre Líderes, sobre Revolución, sobre Exilios, Opresiones, de Dictaduras, etc.

Fue entonces cuando fui identificando tanto personalmente a aquellos rostros y en los periódicos, al Profesor Juan Bosch, a José Francisco Peña Gómez, a militares y otras personalidades que poco a poco tuve el privilegio de conocer a pesar de mi temprana edad.

Y aquel tocadiscos que entonaba aquellas canciones de Fernando Valadez, muchas veces era sustituido por aquel viejo radio para escucharle como “a escondidas” sobre lo que se estaba viviendo en ese momento y que fue luego de unos dos o tres años después, el inicio de lo que en toda mi familia y amigos; el Triunfo de la Juventud Revolucionaria, y que luego ya siendo una jovencita de 14 años comencé a trillar por la causa en la que mis antepasados lucharon...

Es importante decirles que aunque mi abuelo, que me enseñó sobre el pilar de la Revolución y la Democracia no pudo verme forjarme como seguidora de sus propios ideales, los cuales hoy por hoy defiendo y defenderé por siempre.

Hice mención a esta breve reseña de mi vida, ante lo que desde hace tiempo viene aconteciendo en nuestro país, ante el hecho de pretender frenar el honesto ejercicio de la comunicación, el callar las voces de quienes nos hacemos eco de todo un Pueblo, que siempre espera del Comunicador, del Periodista, que como bien dices no se hace de la noche a la mañana y como dijera nuestro querido y respetable Juan Bolívar Díaz: “Asumir la responsabilidad de ser periodista siempre ha sido una tarea titánica que implica un desafío dialéctico…Ser periodista, hoy como ayer, significa fajarse para ganarse una parte del espacio que los poderosos administran, para ofrendarlo en el altar de la búsqueda de la verdad, deshaciendo entuertos, rechazando exclusiones y tratando de recoger todas las voces del concierto social. El periodismo sigue siendo una profesión de grandes riesgos en muchas partes del mundo” (en su articulo ¿Qué significa ser periodista hoy? Una publicación de la Revista A Primera Plana).

 

 Escrito el el Domingo, 23 de mayo de 2010 a la(s) 19:19

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