Solo una mujer

Te invito a que me acompañes en este caminar por los senderos de las bellas letras, de la imaginación, de la belleza espiritual, de la armonía, la música, la lectura, el pincel rasgado ante un lienzo, a la belleza de la tierra, sus playas, ríos, montañas, mares, océanos, gente, vida, salud y otras facetas que nos envuelve a cada ser humano…Hagámoslo gratificante el navegar por mundos en donde a través de nuestros dedos sobre el teclado, llenemos de calor humano estos espacios.

MUSA: Legendaria, Reina, Diosa hecha MUJER

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Semiramis

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miércoles, 27 de junio de 2012



Vianco Martínez y Yo

Escrito el Lunes, 31 de mayo de 2010 a la(s) 16:12


Eran tiempos de juventud apasionada, revolucionaria…eran tiempos de opresión…pronto cumpliría mis 13 años, estaba en exámenes finales del bachillerato, mas no pude asistir a dos de las materias, es cuando la Superiora del Colegio Salesiano María Auxiliadora decidió darme la oportunidad de examinarme debido a mis buenas calificaciones, y me envío al Liceo Paraguay para que pudiera completar mis exámenes.

Recuerdo que llegue sola, pocas veces salía en esas condiciones, prácticamente era una niña con ciertas comodidades y apegada siempre a mi madre y a alguien que me acompañara siempre a los lugares. Iba decidida a obtener buena calificación para poder graduarme junto a todas mis compañeras.

Recuerdo que eran las 9 de la mañana, habían jóvenes con pancartas y vociferando al alrededor del Liceo, algo que me sorprendió pues jamás había visto tal manifestación…un chico muy guapo se dirigió hacia mi y me pregunto que si era del lugar o si era alumna del plantel pero que no me había visto, yo le respondí que no vivía por el lugar y que tampoco estudiaba, que simplemente me enviaron de mi colegio para poder examinar dos materias que me faltaban. Me dijo su nombre y que era estudiante del Liceo y que no me asombrara por la manifestación que luego me explicaria, ya que me vio un tanto temerosa.

Inmediatamente surgió entre los dos una linda atracción, llámese de amistad o quizás la manera de cómo fue el encuentro, siendo dos jóvenes de diferentes estratos sociales y esto no impidió a que nos hiciéramos amigos. Me llevo hasta el aula y me presento.

Todo salio bien, Salí del plantel confiada en que saque buenas calificaciones y le encontré allí, junto a las escaleras, sonreía, y me paso un papel en donde escribió su dirección y su teléfono por si algún día desearía volver a verle o llamarle. Yo también le anote la mía y me acompaño hasta coger el carro hacia mi destino…caminamos un buen rato, mientras le escuchaba mas crecía en mi el interés de conocerle mejor, de ser su confidente ante los ideales que ardía en su pecho, su lucha…yo desconocía de esas luchas, estudiaba en colegio de monjas y hasta mi y mi familia nada tocaba.

Aprendí de el, de esa fogosidad, de ese ardor patriótico, de esa efervescencia revolucionaria que años después me identificada por la causa. Perteneciendo a Clubes Culturales en donde nos manifestábamos en contra del régimen. Aunque venia de una clase acomodada, me identifique pues recordé las conversaciones y aquellas reuniones de mis familiares acerca de la tiranía y el partido 14 de Junio, luego ver las caras de dos grandes lideres, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, militando al año siguiente en el PRD con apenas 14 añitos de edad (debo de ser honesta y decir que les mentí a todos diciéndoles que era mayor de edad, y me creyeron).

Cada vez que leía o escuchaba por la radio de las movilizaciones de los liceos de la capital, tanto el Paraguay como el Juan Pablo Duarte, venia a mi mente Vianco Martínez, en cada herido o apresado, no se por que ese presentimiento, a pesar de que recordaba sus palabras de valor y valentía y eso me ayudaba a penar que nada le pasaría. No fue tan fácil el volverle a ver.

Paso un buen tiempo y recibí aquella postal de navidad, con aquellas hermosísimas letras, con aquel tilde que ya le acompañaba para convertirse muchos años después en lo que es hoy. No volvimos a encontrarnos…eran tiempos difíciles, de allanamientos, de persecuciones, de huelgas estudiantes…llame tantas veces a esa casa, le busque, mas nadie nunca me dijo nada sobre el…

Por muchos años se me quedaron miles de preguntas sin respuestas, mientras atesoraba aquella postal de navidad, deleitándome con ver esas lindas letras, propias de un escritor…

Pasaron más de una década, un buen día, una amiga me invita a participar n un encuentro de periodistas para una charla dirigido a las políticas públicas a favor y beneficio de los y las envejecientes; como las leyes que protegen a Las Mujeres Maltratadas y a Los Niños, Niñas y Adolescentes.

Cuando me llamo me dijo que al llegar me tendría una sorpresa, la cual luche por que me dijera de qué se trataba, el asunto es que mientras me dirigía hacia Juan Dolio, no dejaba de pensar en la sorpresa.

Llegue antes del almuerzo y me esperaban un grupo de amigos y colegas periodistas y mi amiga con su carita sonriente, me dijo: Mira aquel joven, míralo detenidamente y dime si te recuerda a alguien? Yo mire y el venia hacia mi(por que el si sabia que yo iría), me quede muda, pasmada, ante el asombro de verme frente a ese muchacho ya adulto, que no había cambiado sus hermosos ojos ni aquella sonrisa y me dijo: Semíramis, te acuerdas de mi?”, no pude aguantar las lagrimas, y casi le grite: Siiii eres Vianco Martínez!!!, mi amigo desaparecido de hace tantos años!, y nos abrazamos, fue un momento tan conmovedor que todos los que estaban alrededor, fueron los testigos de aquel encuentro maravilloso.

Compartimos las charlas, los desayunos, almuerzos, cenas y meriendas, poco tiempo para ese tiempo que se nos perdió…nos prometimos volvernos a ver…

Continuara…



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